Discocrítica – Música « CYAN mag: Revista digital

DISCO
CRÍTICA
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Mark Ronson
Record Collection
[Sony Music]

Creativo, inspirado, glamuroso, con tirón y sin prejuicios. Mark Ronson está on fire y ya no hay quien pare a este multi-instrumentista inglés que apura sus discos con lo mejor de cada casa, con una “raruna” mezcla de pop, hip-hop, electrónica minimalista, dance y de lo que se le ponga por delante, tal y como acaba de ejecutar de nuevo en su tercera entrega: Record Collection. En el proyecto del músico y productor más mediático del momento han participado artistas tan dispares como D’Angelo, Boy George, Ghostface Killah, Simon Le Bon o Spank Rock, añadiendo al repertorio de Ronson un sinfín de matices con los que apabullar al personal, que ve como cada corte de los catorce que ocupan el disco viaja por un sendero diferente. Nada se repite en el cerebro del también Dj, que suelta toda su fantasía en este nuevo larga duración no apto para oídos convencionales. En este sentido, Ronson y su pandilla preparan un batiburrillo de melodías en las que nada parece cuajar pero que a la postre pegan a la perfección (o casi) y aúnan en poco menos de 50 minutos un buen puñado de propuestas sonoras con las que sacar a la luz todo su potencial. Ronson se reinventa cada día y Record Collection es buena muestra de ello. J.M.L.

Ornamento y Delito
Rompecabezas de Moda y Perfección Moral
[Limbo Starr]

Vida nueva y sello nuevo para Ornamento y Delito, que renacen en Limbo Starr y se desmarcan con un ‘debut’ (tras tres discos autoeditados) que parece haber viajado a la Inglaterra de los primeros ochenta para teñirse de un sonido post-punk que mancha todo lo que toca, del primer al último corte del álbum. Así es Rompecabezas De Moda Y Perfección Moral, un disco limitado a la par que contundente, denso y muy personal; alejado de estereotipos y de modas y que hará las delicias de los seguidores de The Fall o de Bauhaus (La Policía) y que incluye en su repertorio temas tan agresivos como Madrid, que bien lo podrían haber firmado los mismísimos Wire. El homenaje del cuarteto afincado en la capital de España también alcanza la agresividad propia de The Stooges (Gora Aste Nagusia!) o la dejadez y la pausa que gente como My Bloody Valentine elevaron a la categoría de arte en temas como El Madrid De Los Austrias. Nueva oportunidad para una banda con un bagaje tan interesante como incomprendido y que tras varios años de monsergas se prepara para dar el sermón definitivo. J.M.L.

Les Savy Fav
Root For Ruin
[Nuevos Medios]

Los Beatles estuvieron solo una década juntos, el resto ha sido herencia; Pixies hizo cuatro discos en cuatro años, y ahí está su nombre en el Olimpo de la historia del punk-rock. Los nostálgicos vivimos de aquellos fugaces cuatro años de la banda de Boston como alimento de primera necesidad, salvajes y delicados, un concepto musical trasgresor, una retahila de referencias sonoras genialmente integradas. Casi dos décadas después, Les Savy Fav salva el espíritu de Pixies con repiqueteantes, golpeantes y abrasivas (Appetites) canciones que invitan a enloquecer (Let’s Get Out of Here), al menos su vocalista Tim Harrington lo hace sobre el escenario con esa insana enajenación mental que le caracteriza. Los neoyorquinos se pueden mirar al espejo y ver a los Pixies (Poltergeist) en este quinto álbum de estudio, aunque sus apegos por hacer el punk bailable en ciertos momentos (Dirty Knails), una característica de acento británico, les distancia de ese batido de rock, hardcore y punk de la costa este de Estados Unidos. Once temas salvajes uno detrás de otro sin descanso. D.G.

Kings Of Leon
Come Around Sundown
[Sony Music]

Pecando de nostálgico uno recuerda el deleite que fueron los dos primeros discos de la familia Followill, Youth & Young Manhood y Aha Shake Heartbreak; Kings Of Leon todavía tenía alma, eran unos chicos de campo sureños con una acertada revisión del rock de carretera campestre, de diner y furgoneta. Desgraciadamente, para el oído generalista esas dos grabaciones están enterradas desde que a los de Tennessee les entró el ansia de fingir tener acento de chicos de ciudad, de dar un pego que han vendido muy bien. Avergonzados de sus raíces, sus discos se han convertido en un producto destacado del hipermercado musical; este quinto álbum de estudio es la definitiva confirmación. Despreocupados por rizar la línea de los tempos de cada pieza (nutridas texturas que elaboraban en sus comienzos), facturan estructuras pre-moldeadas apelando a riffs dramáticos con hedor a miga de pan; todo está inventado en ‘una industria’ que ha estudiado detalladamente a las audiencias. La transición de un tema a otro de la grabación es pulsar “repeat”: Pyro, impasible, ni la percibes, The Inmortals, No Money, cuerdas apresuradas de forma reiterada bajo los moldes fabriles, The Face, religiosamente “amuermante”, un sufrimiento en lo que lo peor no es que el disco carezca de alma sino que se desperdicia la personalidad de las vocales de Caleb hasta el punto que repiquetean con dolencia. Las líneas escritas son fácilmente resumibles en el chabacano videoclip de pose “soy solidario con África” del sencillo Radioactive. D.G.

Idealipsticks
Sins & Songs
[Astro musica]

En España llevamos años viendo cómo desde las Islas Británicas nos meten con calzador bandas de medio pelo que suenan hasta el hartazgo; y a la vez dejamos pasar oportunidades de oro para reivindicar nuestro lugar (por pequeño que sea) en la historia del rock and roll reciente con bandas como Idealipsticks, que ataca de nuevo con Sins And Songs tras fundir un buen puñado de guitarras con su debut, Radio Days. El dúo regresa con más rock desnudo, garagero, bailongo y sudoroso en el que no importa quién cante (lo hace tanto él, Jave, como ella, Eva Ryjlen) y en el que sólo interesa soltarse la melena y acabar agotado tras agitarse con una sesión de trece cortes que dura poco más de media hora. Por momentos recuerdan a los primeros Yeah Yeah Yeahs (Losers and Lovers) o a los desmesurados Black Lips (Trash y Unknow) y ante eso no se puede hacer nada, y más valdría dejarse llevar ante la evidencia de que estamos ante una banda tejida a base de pelotazos sonoros. La valía de la pareja no se estanca en el ideario particular que plasman en el CD sino que marca también a su puesta en escena -sacada del Nueva York de los 70- y en la que todo vale para remover de su asiento al más puritano. En fin, guitarras y batería al servicio de una ruidosa pareja que sólo busca pasarlo bien y que a buen seguro lo ha conseguido. J.M.L

DeerHunter
Halcyon Digest
[Popstock!]

Sin costuras, cegadoramente claro, perfecto, reaviva, así es el cuarto álbum de estudio de la banda de Atlanta, una colección de memorias, traducido en las letras de la mano de Bradford Cox, amasadas como el disfrute del descubrimiento de la música. Y es que Cox es uno bizarro individuo de la música de hoy, un platónico amante de la música capaz de hacer cualquier cosa con ella, de ahí su continua actividad musical, EPs, proyectos paralelos, rarezas y ahora esta nueva grabación de Deerhunter. De ahí que los de Georgia no les falte ambición, que pisen diferentes sendas, del psico-pop, dosis ambientales y agresión post-punk de Cryptograms (2007) a la belleza fantasmal de Microcastle (2008). La anemia de guitarra eléctrica (Memory Boy) en este disco decepciona a los que hemos seguido al detalle al cuarteto, sin embargo intentan suplirla con una nutrida aportación instrumental a la cabeza de la guitarra acústica, seguido de percusión electrónica, banjo, y, especialmente, las vocales utilizadas como el efecto que crea el componente más íntimo (Don’t Cry). D.G.

Ellos
Cardiopatía Severa
[Pias Spain]

Se les echaba de menos, pero ya están aquí. Ellos han regresado este otoño de 2010 con Cardiopatía Severa, cuarto disco de estudio que el propio dúo se ha apresurado a tildar de ‘conceptual’, definición con la que asumen que su último proyecto recorre caminos sonoros diferentes a los que nos habían acostumbrado, pese a que los trazos más significativos los siguen realizando con su pincel de siempre. En este sentido, la pareja deja en algunos momentos de lado las pildoritas pop que marcaron sus inicios y muestran una madurez en la que mucho ha tenido que ver la producción tanto en las formas como en el fondo. Para lograrlo, Guille Mostaza y Santi Capote prepararon los arreglos de cuerda a conciencia, viajando incluso a Sofía para aderezar su repertorio con el genio de la Orquesta Sinfónica de Bulgaria. El resultado se palpa en cortes como Lo Nuestro, Justicia Cósmica o Cerca, temas cimentados sobre la eficacia melódica y lírica ya demostrada antaño por el dúo y mejorados por el peso de la experiencia y de algunos buenos amigos como Jota de Los Planetas, Cristina de Clovis y Noni de Lori Meyers, que prestan su voz en la nueva puesta de largo de Ellos. J.M.L.

Deer Tick
The Black Dirty Sessions
[Houston party]

El tercer largo de los de Rhode Island es una continuación del reciente Born On Flag Day (2009), incluso fue grabado consecutivamente a ese segundo disco, de ahí que caminen por una carretera armónica en la que un pie está en el country de la vieja escuela y el otro en el rock clásico. Las buenas noticias es que el disco no es sorprendente, hacen bien lo que han hecho siempre bien, las malas que la repetición de esa fórmula hace ignorar lo decente que queda en estos días el revisionismo del rock sureño. The Black Dirt Sessions es una grabación cruda y sin piel, donde la nasal voz de John McCauley da un paso adelante convirtiéndose en instrumento más, una oda al blues americana más oscuro con una primera parte melancólica de baladas de funeral y una segunda sepia y lineal, sin destellos. Los flashes vienen en las pocas novedades, el piano honky tonk de Mange, las tonos de teclas profundos y dinámicos de Twenty Miles, pero aún así el piano llega fatigado al tramo final del álbum, una lírica que mantiene intacta su solidez sensitiva (Goodbye Dear Friend), e incluso la introducción algo insípida de vocales femeninas (The Sad Sun) combinada con la musculosa voz de McCauley. D.G.

Cuchillo
Duat EP
[Limbo Starr]

Es un EP, pero el nexo espiritual entre el primer impecable trabajo del dúo catalán y el siguiente largo que están preparando. Tres temas que continúan el camino de la felicidad suprema, las melodías liberadoras de espíritu, donde el grabación canaliza la energía hacia su sí mismo espiritual por diferentes procesos armónicos. El primero, Sombra y Mar, un trance epiléptico con paisajes de refracción donde las sofocantes guitarras y la sobrecargada percusión hacen el momento abstractivamente catárquico para acabar en una expectación esquizofrénica con unos efectos chirriantes. La segunda etapa, Último Silencio, es la cerebral, la que hace entrar el tacto de las cuerdas por los oídos para que queden atrapadas en una mente en blanco cautivada, un riff de espirales prolongado que hipnotiza las neuronas; es el lenguaje armónico de Daniel e Israel, sin ser una lírica parca sino más bien las palabras que necesitan. El proceso ascético finaliza con el sosegado y liberador final, Duat, respirando la tranquilidad de una grabación que alcanza su felicidad suprema con un cénit sonoro que desemboca en el agua, la paz. D.G.

Brian Eno
Small Craft On A Milk Sea
[Pias Spain]

Imaginemos a uno de los músicos más influyentes de los últimos cuarenta años. Imaginemos también a un genio capaz de dar una vuelta de tuerca a la electrónica experimental cada vez que toca un teclado. Imaginemos por último a esta misma persona publicando nuevo material tras toda una vida superando barreras y reinventando los límites de la vanguardia sonora. Estamos hablando -qué duda cabe- de Brian Eno y de su último capricho, que responde al nombre de Small Craft on a Milk Sea. El nuevo trabajo del profeta ingles es un laberinto de sonidos y emociones (Late Anthropocene) que se reencuentra de nuevo con la experimentación electrónica (Emerald and Stoney) y el minimalismo de una mente en perpetuo brainstorming. Esta revolución melódica, alabada durante años, queda evidenciada de nuevo con un proceso creativo en el que el autor lanzaba al aire acordes sueltos para luego recogerlos, añadirles el regusto electrónico y darles la forma adecuada. El resultado gustará a los fieles del ex de Roxy Music, ofenderá a quienes no le encuentran sentido y guardará polvo en los archivos de muchas radios, pero seguirá dejando atrás prejuicios y convenciones, como siempre ha hecho el genial Eno. J.M.L.

Black Mountain
Wilderness Heart
[Popstock!]

La virtud de los canadienses es su propia esencia, crear una polivalente ecléctica temática dentro de una grabación, porque cogiendo con pinzas cada pieza, sin mirar el autor, de su tercer larga duración puede suponer una perfecta atribución a bandas desde el hard rock hasta minimalistas duetos folk. The Hair Song abre el plano más folkie del quinteto con la dualidad masculino/femenina de las vocales de Stephen McBean y Amber Webber, jugando al unísono, dando la riqueza nutritiva a canciones detallistas. En esa escolástica, Radiant Hearts (tercer corte) es un viaje preciosista de guitarra naturalista, con efectos de castañuelas y el sintetizador ambientando un escenario celestial adornado por la una lírica menos prosaica. El riachuelo de cuerdas es un efecto muy socorrido; queda ejemplificado en el culminante último corte, Sadie, con el aporte de los coros espirituales. Con alguna fusión de su lado más sensible y salvaje (The Way to Go), su cara más indomesticable es la del rock setentero de Black Sabbath. Old Fangs, Roller Coaster, Let Spirits Ride, los propios rugosos títulos desprenden el machacar de las guitarras, la ferocidad de las melodías, con el añadido de la fusión de las voces Stephen y Amber, que también funciona de forma más agreste. D.G.

Belle and Sebastian
Belle And Sebastian Write About Love
[Popstock!]

Los patrones no han cambiado mucho para los escoceses, simplemente que han esperado cuatro años para sacar otro disco, el octavo de estudio de su carrera. Y la repetición de esos patrones no es que sea malo, sino que simplemente fortalecen sus virtudes, una personalidad que ellos apadrinaron, pop saltarín, pop de sonrisa, letras que recargan cualquier ánimo derrumbado. Hacen lo que siempre han hecho, no se expanden, pero no se repiten, tienen eso que al escuchar los primeros segundos de canciones como Write About Love o I Can See The Future hace pensar: “esto es Belle and Sebastian”. Repartiendo la sonrisa desde la corriente más bailarina (I Didn’t See It Coming) a la feliz melancolía que solo ellos son capaces de producir (Calculating Bimbo), el único cambio en lo que es ahora una banda de siete miembros es que han sabido evolucionar en no solo centrarse en la figura de Stuart Murdoch. El líder del grupo ha reducido acertadamente su papel para que Sarah Martin se integre como pieza vocal protagonista; también aparece Norah Jones en Little Lou, Ugly Joe, Prophet John. Murdoch sigue construyendo melodías que son obras maestras melódicas como Come On Sister, donde sigue apareciendo su fijación por escribir sobre la relación que tiene con la cristiandad, además de los habituales personajes fruto de su mente seña de identidad de la lírica de los escoceses. D.G.


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