
NUEVOS
SONIDOS
Mejor tarde que nunca que llegue a nuestras manos otro deleite nacional como Selva de Mar, el disco debut de Nitoniko. Estrenado el otoño pasado con Molécula Records, los siempre oportunos de Green Ufos han dado un empujón a la banda asentada en Barcelona para realizar el paso evolutivo de las entrañas maqueteras. Sí que es verdad que ¿Por qué? porque lleva un tiempo paseándose por la blogósfera nacional, sin embargo, la punta de lanza es Los Chicos de Ahora, ambos temas son suaves cuadros vivientes de las escenas de pareja que el álbum recrea tanto con el optimismo que da la ilusión como la añoranza. Una aclamación de romanticismo (Sol) arropada por la virtud de hacer un pop simple (Ya No), que simplemente perfora la epidermis, desalojado de arreglos y en el que colaboran unos omnipresentes y tiernos toques electrónicos.
La gran virtud de una persona reside en saber mostrarse como es. Mike Hadreas (Perfume Genius) hace saltar por los aires nuestra cotidianeidad apaciguada con un disco triste (Learning), tan impactante como para adjetivarlo como “brutalmente visceral” (Mr.Peterson), donde la tristeza es articulada con belleza, y una precisión que solo puede llegar desde el fondo del turbulento corazón de Hadreas. Drogas, suicidios, abusos, un dolor sentimental punzante baña el álbum de Perfume Genius, todo ello desprovisto de la grasa “cool” que suele traer el rock con estos temas, porque es el dramatismo de una atormentada realidad, es el simple elogio de la intimidad del espíritu humano con tonos desnudos, voz celestial (Gay Angels) y piano decorativo. Porque lo que importan son las palabras.
Montados a base de piezas antiguas de mecánico engranaje como Professor Murder o Tanlines, ambos pertenecientes a la vieja guardia underground de Nueva York, Restless People es el enésimo proyecto encadenado de músicos como Jesse Cohen y Eric Emm. Artistas que comenzaron en bandas de rock y se encontraron a sí mismo en la electrónica, una estirpe de destacados que empezaron a colonizar las barriadas de Williamsburg al empezar el siglo. El cuarteto se ensimisma en cada una de las piezas de su historial (no solo Tanlines y Professor Murder sino también Don Caballero o Storm & Stress) para ensamblarse como una máquina electrónica en la que los guiños tropicales son las poleas de acercamiento al contexto presente. El álbum de homónimo nombre acaba de lanzarse con Days Of Our Lives como sencillo.
Con el nombre de la canción de Blondie, Jade Williams se registra en la lista de proyectos femeninos que han cambiado del prototipo “chica con la guitarra” a “chica con el piano” como Little Boots. A ella se aproxima por el dominio simultáneo de la voz y el piano, pero más por las trasparentes y luminosas vocales (Four Floors) de altos registros, aunque se distancia por los tonos de ciencia ficción que teclea Victoria Hesketh. Williams es un híbrido de todas las anteriores, los tonos atmosféricos de Lykke Li (24 hours), el tempo de las sintonías de Ellie Goulding, y la flexibilidad de las melodías de La Roux para facturarse como remix en la estratosfera del clubbing.
Silencio instrumental para vocalizar “from The Stars”. Paseando por las estrellas comienzan estos ingleses su primer álbum, Muskeeter, con una pieza risueña y soñolienta que se refleja en la morfina de su título, Codeine. De la navegación celestial a los pies en una tierra rural y campestre con Marilyn, manteniendo el estatus de felicidad eterna en un tono melódico semi-orquestal, donde elementos como el banjo o la grabación del disco en una granja (son de un pueblo llamado Wheathampstead) hacen respirar al oído ese indie rústico en comunión con la naturaleza (Atlantis). Un trío de espíritu calcado a The Boy Least Likely To, con una lírica de reminiscencia a la infancia, pero de armonías más maduras, menos juguetonas y de acentuación melodramática.


