Aunque la cultura del consumo desaforado se relaciona siempre con Estados Unidos, la conciencia ecológica tiene allí muchos y muy sonoros defensores, cuyas voces parece que empiezan a pesar en los consejos de administración de los gigantes empresariales.
Tal es el caso de PepsiCo, que acaba de anunciar que ha conseguido desarrollar la primera botella compuesta únicamente de materiales vegetales. En una hazaña que pretende convertirse en espejo en el que se miren el resto de empresas embotelladoras, las futuras botellas de Pepsi cuentan con una estructura molecular con las mismas propiedades que las botellas PET (polietilen tereftalato, polímero plástico) actuales: tacto, consistencia y conservación del contenido; tienen, como gran y revolucionaria ventaja, ser completamente reciclables.
Este nuevo envase dejaría de depender de derivados del petróleo, del que cada año se utilizan miles de millones de litros en todo el mundo para fabricar recipientes PET y abre una esperanzadora nueva etapa en la industria de las bebidas y alimentos envasados. De momento hierba seca, hoja de maíz y extractos de pino componen este nuevo material, aunque se espera que en breve se incorporen a la lista la piel de patatas y naranjas, cáscaras de avena y otros productos derivados de su actividad industrial.
PepsiCo asegura que el año que viene empezará a producirla y testearla como piloto. De tener éxito, ampliarán su uso a todo su mercado. Las consecuencias de la reacción en cadena pueden suponer un auténtico alivio para el medio ambiente, y una significativa reducción de la contaminación producida por los residuos sólidos urbanos, de los que un 80%, en EEUU, no se reciclan.





