Frescura, locura y, claro, desparrame. Esto fue lo que pudieron palpar en el ambiente los 300 parroquianos que se concentraron el domingo 19 en la Sala Heineken con motivo de la inauguración de MISA, una nueva sesión donde jóvenes deejays y los grupos de música independiente con mayor proyección podrán demostrar su valía.

The Noises y The Parrots fueron los elegidos para telonear a Naive New Beaters, grupo revelación del FIB 2009 que con su disco Wallace están conquistando las agendas festivales ( Glastonbury, Sziget…). Pero hablemos de la sorpresa de la velada: The Parrots.

Furia rock y vértigo indie, influencias diversas bien aprehendidas y un salto notable en cuanto a composición y producción es lo que se puede apreciar en este grupo formado en una universidad madrileña hace apenas tres años. El cuarteto integrado por Diego (voz y guitarra), Alejandro (bajo), David (guitarra) y Daniel (batería) es uno de las futuras promesas del panorama nacional. Nada más saltar al escenario; llevaban desde verano sin hacerlo; encadilaron a los fieles con su aspecto desaliñado y sus majestuosos golpes de guitarra, verbigracia Two minutes, y los intensos alaridos de Diego en Belle como si no hubiera mañana al más puro estilo Faris Badwan, aunque sin alcanzar ese toque de pseudo-oscuridad, todo lo contrario, sin tener una gran tono  usufructúa una carismática tesitura.

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Siguieron ofreciendo su concierto sin parar, dando a los presentes lo que querían  y así llegó Rotten Wood donde los congratuladores arreglos de David a la guitarra y la delicadeza de Alejandro al bajo son el producto de la intuición melódica que ponen un poco de pausa a sus acelaradas, pero también acertadas, interpretaciones. Después de un mínimo interludio, volvieron a encender la mecha con Cozy, una de sus últimas composiciones plagada de dinamismo, con un gran parecido; sin intenciones; a Who kills the star de The Bankers. Smirnoff y Last chance, pistas también de la última maqueta que hacen deleite a los oídos más minuciosos, pusieron punto y final a la actuación. Con estas dos canciones remataron, sin volver a salir. No hacía falta.

En definitiva, un concierto muy atractivo de una banda todavía en proceso embrionario que podría ofrecer momentos gloriosos en el futuro, sobretodo si se ponen el delantal y siguen al ritmo que están demostrando. Altamente recomendables. La próxima cita será el día 7 de diciembre en Costello Club junto a Graham Thunder con entrada libre.

Fotos: Davit Ruiz