Ya le pasó a Gus Van Sant en Last Days. En aquella ocasión, el símbolo representado era Kurt Cobain, líder de Nirvana, aunque no se dijo de forma explícita para evitar problemas legales. Ahora le ha tocado el turno al cineasta Robert Saitzyk (After the Flood), quien ha querido hacer en The Last Beat un biopic sobre Jim Morrison, que en realidad no es tal.

Icono generacional y símbolo eterno tras su muerte por sobredosis en 1971, el cantante de The Doors inspira -una vez más- una cinta en la que se narra parte del desvarío en el que se convirtió su vida cuando tuvo que hacer frente al amor de dos mujeres: una condesa que responde al nombre de Clemence y Valerie Eason, su alma gemela.

En esta ocasión, el disfraz de Morrison se llama Jay Douglas, un famoso artista de rock estadounidense a principios de los 70 interpretado por el actor Shawn Andrews, que seguirá así los pasos de Val Kilmer, quien hace dos décadas se metió en la piel del líder de la banda californiana en una película rodada por el díscolo Oliver Stone.