“You can holler, you can wail / You can swing, you can flail”, entonan Alison Mosshart y Jamie Hince para abrir con Future Starts Slow el crudísimo cuarto álbum de estudio de The Kills. Las voces al unísono del duo avanzan como un tanque lanzando proyectiles sonoros que derriban todo lo que se encuentran a su paso haciendo explosión en un estribillo de escombros: “You can blow what’s left of my right mind”.

Blood Pressures es un sabroso e incendiario baño de sangre que continúa con la puesta en marcha de la lijadora y la taladradora para el pausado despiece de ese cuerpo sonoro apabullante que rueda con alambre en Satellite, una pieza que es la cosecha recogida de Mosshart en estos dos años donde se ha involucrado en dos proyectos con The Dead Weather; a la canción solo le falta el sello de aprobación de Jack White. La voz de Alison es una guitarra cantando, arde con esa sensualidad contoneante y desafiante (Heart Is A Beating Drum, el track que más anhela su último disco Midnight Boom, 2008), solo se deja un rinconcito vulnerable en The Last Goodbye donde presenciamos una vez más la mágnifica y descarnada evolución en las letras: “Survive on a halfhearted love that will never be whole”.

Andan impasibles por la fina línea donde explotan las minas a cada lado convirtiendo ese sonido en crudamente digerible

Mosshart y Hince son unos fundamentalistas del rock-noise. Desgarran la carne cruda, la mastican con vicio rocíando de gasolina esa pose de cigarro colgando y botella de whisky al lado para carburar los filetes, imagen de los verdaderos beats masacrados por la “mala vida”; Alison es naturalmente subversiva mientras que Jamie ha ganado mucho carisma siendo la pareja de Kate Moss. Se permiten algunos trozos ahumados como Wild Charms con Hince al mando o a la plancha como Baby Says, las voces al unísono ganan mucho y más si exploran con ecos del doo-wop sesentero. Pero, en líneas generales, el cuarto disco de The Kills se sirve en salsa de sangre.

La guitarra actuando como herramienta para destripar cada pieza, la motosierra de Nail In My Coffin con la línea armónica abrasando a hachazos o el martillo con el que los presos machacan la piedra de DNA, la canción más himno de esta grabación que vuelve a soltar un hedor carbonizado a The Dead Weather. Después todo se calcina a altas temperaturas, porque The Kills han evolucionado, de ser unos pirómanos han pasado a fabricar napalm.

The Kills
Blood Pressures
[Pias Spain]
8/10

[jwplayer config=”CYAN mag” mediaid=”10644″ plugins=”adtvideo,viral-2″ adtvideo.config=”http://reachandrich.antevenio.com/call/pubj/18936/134567/4332/M/%5Btimestamp%5D/%5Btarget%5D?”]

zp8497586rq