Si el título del nuevo álbum de The Decemberists es todo un petit hommage al ya legendario Queen Is Dead (Rough Trade.1986) de The Smiths, el contenido del mismo está a caballo entre la música folclórica americana de los últimos 30 años y las nuevas experimentaciones del new folk de principios del siglo XXI, fundametalmente de la New Weird America. Lejos queda ya el sonido de estirpe rock recogido en su anterior grabación The Hazards Of Love (Capitol Records.2009), los componentes eléctricos han dado paso a instrumentos más acústicos y la voz de Colin Meloy cede gran parte del protagonismo a la armónica.

 

Las semanas que la banda pasó en una granja de Oregon grabando el largo fueron toda una odisea apabullante cuyo resultado es un lavado de cara que no hubiera sido posible sin la ayuda de Peter Buck (guitarrista de REM), que ha colaborado en el trío de ases del LP. Don’t carry it all, Calamity song y el sencillo del disco Down by the water resumen cabalmente los 40 minutos que dura el audio. Los intercambios continuos entre Buck y Meloy a las guitarras como dos viejos amigos contagiados por el pensamiento mutuo de que cualquier tiempo pasado fue mejor, los coros engolosinados de Gillian Welch poniendo el acento country en las notas y la portentosa sencillez en los arreglos, consiguen que la grabación rebase las expectativas de público y crítica.

Si el disco no tiene filón de primeras es por el carácter apocado que persigue la formación por hacer algo íntimo, bueno ejemplos son January Hymn, donde Jenny Conlee recupera su acordeón para transladar a todo aquel que escuche el track al universo de Picaresque (Kill Rock Stars.2005), y Rise to me, que nos muestra sin tapujos los sentimientos de un Meloy ya maduro que canta una oda platónica al lugar que le vió crecer.

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The King Is Dead no es un álbum para meterse en vena deliberadamente, si las melodías son sencillas e insistentes, el lirismo y el estilo están dotados de una complejidad que impide digerir al público el trabajo en una sola audición. No obstante, este nuevo material es una alhaja que ejerce de cicerone a la hora de hacer visible la excelente situación que está viviendo el folk americano en nuestros días.