Lo del SOS va camino de coger forma como uno de los eventos fijos en nuestra mentes festivaleras en busca de buena música o fiesta, incluso se pueden compaginar ambas con un diseñado horario de asistencia a conciertos o dejarse llevar, simplemente, por las fuerzas gravitatorias de las ondas sonoras. El masivo personal foráneo de la ciudad de Murcia encara el festival como una fiesta non-stop de 48 horas en el que la tregua no es una palabra que se contempla, mientras que los nativos toman la oportunidad de disfrutar de la música de bandas masivas como Franz Ferdinand, Hot Chip o Los Planetas, que en situaciones normales no se pasarían por la región murciana a un “bolo”.
La tercera edición de SOS 4.8 asienta las bases con la que nació el festival, arte, voces y música, aunque se han perdido ciertas ideas ecológicas de la carta de presentación del feto que dio a luz en 2008. SOS sigue recogiendo un cartel descargado de creatividad, pero las bases están asentadas, tiene un futuro prometedor a explotar si sabe hacer bien las cosas basado en unas notables infraestructuras dentro del recinto, pero necesita retoques en la organización, algo común en un festival que está todavía en su infancia.
Esas virtudes y defectos se convierten en una filosofía de fiesta para todos los asistentes. El espectador medio busca perder la cabeza de un escenario a otro y carece de interés en el seguimiento de varios conciertos, solo acudiendo al puntual de las preferencias particulares. Ello se traduce en una voluptuosa energía de espontaneidad con la que comulgan cada uno de los 35.000 seres vivientes de la noche que cantan, bailan y hacen lo que lleva a denominar ‘festival’ a un macro-evento de este tipo, tener “buen rollo”. Porque SOS 4.8 es un festival adjetivado con la palabra f-i-e-s-t-a. Festival Internacional de Acción Artística Sostenible, así se autodenomina el SOS. Lo de festival se lo ha ganado a pulso, ‘Internacional’ va camino de ello (la señal para eso es ver carne rosada guiri), ‘Acción Artística’ va progresando pero se echa de menos algo más, y ‘Sostenible’ es una asignatura pendiente.
Viernes
Apetecible Sunday Drivers cayendo la tarde pero imposible debido al jaleo para entrar como prensa. En los últimos ecos de los toledanos, la mejor opción era ir al Auditorio donde la mágica voz de Anni B Sweet deja a cualquiera con la boca abierta. Tras el paso de los británicos The Horrors, el Escenario Estrella Levante acogía a Jota y Cía en la presentación de su nuevo disco, Una Ópera Egipcia. Y eso es lo que hicieron Planetas, dejar el sello de la nueva grabación y olvidando las piezas clásicas noventeras como Un Buen Día y Cumpleaños Total. A cambio, dos momentos álgidos, Soy Un Pobre Granaíno, coreada masivamente, y Parque de Atracciones para cerrar un actuación decente, de aprobado positivo.
Momentos previos al éxtasis, los noctámbulos estábamos de enhorabuena. Franz Ferdinand finiquitó una alargada estancia en el escenario como tiene acostumbrados a sus fans en el último año, dándole a los platos de mezcla (como en el FIB 09) y entonando al personal que ya entraba en materia de baile a eso de las dos de la madrugada. Aperitivo para las vitaminas de Hot Chip a continuación, un paso previo por Delorean, que sí, son buenos y entendemos que en Estados Unidos babeen con ellos, pero mejor nos quedamos con el disco, y echar el último aliento con Carl Craig y las mezclas indies de DJ Amable.
Sábado
Siendo un planteamiento de dos días, el cliente del SOS 4.8 plantea en su cabeza el siguiente razonamiento: ” no es el FIB donde estoy cuatro días de fiesta, puedo estar siete en el campamento, me relajo en la playa, y alguna noche dosifico. Son dos días, ¿por qué necesito parar?” Bajo este mandamiento y con el picante de contener un cartel muy orientado al baile, los deseos de cambiar tu cuerpo por otro tras 24 horas son innegables. Pero sabiendo que hay otra vigilia por delante con We Are Standard, Fatboy Slim o un carpa de música electrónica que acosa tus pies, la moral sube hacia las nubes en cuestión de segundos.
Del segundo día se puede hablar de mucho éxtasis trallero como Orbital, Fatboy Slim, We Are Standard…pero subrayamos dos actuaciones, las dos nacionales y seguidas sobre el Escenario Jägermeister proporcionándonos dos horas sin boacanada de oxígeno. Dorian sabe como meterse al público en el bolsillo; la asistencia al concierto de los catalanes llegaba hasta la avenida que bajaba a la zona principal y destaparon toda la energía en temas clásicos como el desgastado A Cualquier Otra Parte, pero subieron los decibelios con piezas del nuevo disco como Paraísos Artificiales. A continuación, Love of Lesbian. A los barceloneses les pasa lo mismo que a Los Planetas, saben mantener y congregar una base de fans que sienten un apego generacional con su música, y ello no incluye necesariamente público de veintitantos, aunque si en su mayoría.







Me ha parecido muy acertada la valoración que has hecho desglosando lo de “Festival Internacional de Acción Artística Sostenible”. Coincido contigo.
En cuanto a las actuaciones, la nota media para mí es de notable. Lo mejor, Franz Ferdinand sin duda.