Radiohead ya empezó a coquetear con nuevos ambientes pseudoelectrónicos y minimalistas a partir de Kid A (1999) y Amnesiac (2000) consiguiendo excelentes resultados, a pesar de decepcionar a muchos fieles seguidores tras dar ese viraje sonoro tan repentino. No obstante, la banda supo como reencontrase con ese público extraviado y para ellos lanzaron Hail To The Thief, (2003) donde combinaron su pleno apogeo experimental con el rock guitarrero de sus primeros trabajos, sin embargo no surtió el efecto esperado. A partir de In Rainbows (2007) la cosa se fue suavizando bastante hacia un entorno más desinhibido con instrumentos que se pierden a medio camino entre el dub melódico para anestesiados y los baches del rock progresivo.

The King Of Limbs, octavo álbum de los ingleses, vió la luz la semana pasada por medio de www.thekingoflimbs.com en la red y no estará a la venta en las baldas de música españolas hasta el 28 de marzo según PopStock, su distribuidora en España. La grabación es irreconocible para aquellos que se quedaron en OK Computer (1997) y muy sorprendente para los que escucharon su último LP. El material es el nuevo producto de laboratorio de Thom Yorke, bastante influído por su disco en solitario de soul electrónico The Eraser (2006).

Las ocho pistas que componen la reproducción, únicamente pueden ser captadas con seriedad en la más absoluta intimidad y concentración. Este es el principal aliciente por el que las canciones merecen un detenido análisis a fondo para percibir su magnitud. El audio abre con Bloom, un track plagado de loops psicodélicos en los que el ritmo no se localiza en ninguno de los instrumentos, sino que se extiende a la globalidad en forma de samba sampleada. Morning Mr Magpie no va mucho más allá, con la base mélódica se fusiona perfectamente el bajo de Colin Greenwood y la  previsible voz de Yorke.

Quizá sea con Little By Little cuando se puede escuchar en el álbum el evocador sonido de Radiohead, a pesar de las escasas intervenciones de Jonny Greenwood a las seis cuerdas, el tema es una de las joyas del disco. Feral es el track en el que se les va totalmente la mano hacia la órbita techno, por mucho que algunos quieran tildar la pista de experimento. Esto es techno, el tempo, los acordes…sin lugar a dudas. Pero lo más asombroso es que la composición es brillante, completamente bailable.

Lotus flower es la única que de momento dispone de clip, pero a pesar de los arrítmicos bailes que se pueda marcar Yorke en el vídeo no es para nada uno de los temas más destacables. Codex está cargada de una combinación de pompas corales que la convierten en toda una nana capaz de dormir al más despierto. No se puede decir lo mismo de Give up the ghost, una balada preciosa que recoge continuamente unos ecos que salpican incesantemente la composición diciendo <<Don’t hurt me>>, claro indicador de la pesadumbre patente en todas las letras del grupo. Separator pone punto y final al largo volviendo a la rimbombante senda de la primera pista, pero esta vez con los timidísimos riffs del menor de los Greenwood.

Si The King Of Limbs no llevase la firma de Radiohead posiblemente estaría lejos de provocar un fuerte impacto inicial. El insistente sonido puede provocar cierta animadversión en el oyente y una resistencia a dejarse sumergir en el infinito bucle que asimila la grabación. Pero a cada escucha la extrañeza muta en curiosidad y maravilla. El álbum no pretende asemejarse a nada, ni siquiera a ninguno de los anteriores trabajos del grupo, simplemente es otra incursión de Radiohead en nuevos territorios sonoros. Las canciones no están disponibles de momento en Spotify, pero se pueden escuchar en Youtube todas las pistas.

Radiohead – The King Of Limbs. [PopStock Spain.2011.] 8/10

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