Pocas personas en el mundo han podido vivir la vida del guitarra principal de The Rolling Stones, Richards es el prototipo de estrella del rock por no decir la estrella nº1 del rock de todos los tiempos. Pues en estos días ha salido a la venta (en inglés) su autobiografía que ya había dejado algunas perlas filtradas las semanas anteriores entre las que estaban los consejo de Keith a Pete Doherty y Amy Winehouse sobre dejar de consumir cantidades ingentes de alcohol y drogas, y la relación de montaña rusa que ha mantenido con Mick Jagger. Del vocalista de ‘los Stones’ comenta que “fue un gran amigo” pero que “en algún momento de los ’80 le perdió”.

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La autobiografía, por los pasajes que nos han hecho llegar, no tiene ningún desperdicio teniendo en cuenta que la vida de Richards desde luego que no ha sido aburrida, hay anécdotas para dar y tomar. Una de ellas es cuando el guitarrista y el entonces saxofonista de la banda, Bobby Keys, casi queman la mansión Playboy en un arrebato psicotrópico en un baño: prendieron fuego colocados de todas las sustancias posibles y el personal de la mansión derribó la puerta para poder rescatarles. No hay fecha exacta del incidente pero se sabe que la peor época con las drogas y el alcohol de Richards fue en los ’70 porque en el 79 se limpió.

El libro es el alma viviente del rock and roll muerto, una única ventana para entrar en ese universo de música, de vida desenfrenada y de estilo de vida acorde con los sentimientos como fueron los ’60 y ’70, es Keith Richards. Su carisma, sus acciones y, sobre todo, la habilidad de esas manos para acariciar las cuerdas le hacen una de las grandes figuras de todos los tiempos, por lo que su autobiografía es una pieza única de lectura.