Nucleares sí, nucleares no. Strokes sí, Strokes no. Están hasta en la sopa. A mí me gusta la sopa. La sopa de los mesías.

Es un mérito que recuerde algo de la época de la facultad. Allí no aprendí a ser periodista, excepto raras reminiscencias de algún genuino profesor, pero sí que me acuerdo de algo básico: no se debe titular con una pregunta. Dado que los medios de comunicación utilizan las páginas de El Libro Gordo de Petete del periodismo como papel higiénico hoy en día (preferiría estar ciego a leer estos días titulares como “¿Qué pasará si explota la central?, “¿Cómo se produce un terremoto?”, “¿Por qué los japoneses no lloran?”, etc.), sigamos el tsunami con este titular: ¿por qué tanto mesianismo a The Strokes?

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La dictadura impuesta por el mainstream en los '90 favoreció a Strokes con la deidad de 'Salvadores del Rock'

Me gusta más la definición escueta de la RAE de mesianismo aunque necesitamos la de “la wikipedia” para explicar con detalle porque estos cinco tipos neoyorquinos de buena familia marcaron un antes y un después en la historia de la música. Como Kurt Cobain se voló la tapa de los sesos cuando un estilo alternativo como el grunge (Nirvana, Soundgarden, Alice in Chains…) cayó en el váter del mainstream (Nickelback, Audioslave, Creed), como esa tendencia general era la Pastelería Mallorca (The Cranberries, Alanis Morissette, Natalie Imbruglia…), como el punk se empezó a hacer en la casita de Barbie (Green Day, Blink 182, Sum 41…), como el britpop era un movimiento apostólico y no mesiánico, y como el rock era más pop que rock (Pavement, Weezer, Phoenix…), es decir, la década de los noventa, la aparición de The Strokes en 2001 con Is This It (antes el EP The Modern Age) bajo el brazo ha sido bautizada como divina. Es irrefutable la calidad de Is This It, uno de los mejores 'largos' de la pasada década; musicalmente supuso un golpe sobre la mesa ante lo anteriormente diseccionado, socialmente revolucionó los jugos gástricos de una generación de jóvenes. Primera prueba del mesianismo a los Strokes.

Segunda prueba. Si un británico dice que algo es bueno es que es bueno. Llevan en los genes el don musical, y aquel debut con The Modern Age convulsiono a las islas. Por mucho que la música británica tenga diarrea mental en los últimos años, afectando el virus al gusto general, la didáctica de la historia de la música contemporánea está escrita en inglés británico.

Tercera prueba: la personalidad. Métele mano al sonido de Casablancas y compañía y, obviamente, agarrarás influencias, es un hecho. No han inventado nada nuevo ya que forman parte de la ola de resurrección del garage-rock setentero con aquellas referencias de las que hablaban a The Velvet Underground en Is This It, así como el rebrote de la escena underground de Gotham. Pero a ese sonido no se le puede usurpar la identidad, por mucho que alguien intente violarlo con abrasivas comparaciones, cuando escuchas Strokes sabes que es Strokes, lo sabes. Cuando se juntan hacen magia, ya lo ha dicho Albert Hammond Jr. No es la ebria confusión de preguntarte de quién es una canción de morralla cuando oyes una banda británica de post-punk o los proyectos indies de Williamsburg. Ellos han contribuido a esa personalidad propia con su naturaleza de buenos músicos teniendo la ambiciosa inquietud de irse cada uno por su cuenta a montar sus proyectos (valiéndose mediáticamente del nombre Strokes) y explotando su pose, la de “pasotas”, teniendo muchas tablas desde que hicieron ¡boom! hace una década.

Si Strokes no ha hecho algo mejor que 'Is This It', algo falla en ese argumento contra la banda neoyorquina cuando diez años después siguen siendo considerados mesías

Diez años después, el bombo mediático es lógico. Meses de (¿sana?) saturación para anunciar Angles que empiezan a llegar a su fin con los primeros análisis del disco que se prolongarán unas semanas más. Sobre su regreso, cinco años después, se lleva especulando desde 2009 cuando tuvieron las primeras sesiones juntos en varios años, pero fue entonces cuando Julian Casablancas, después de que todos se embarcaran en sus proyectos personales, tomara las de Villadiego con Phrazes for the Young. Hace un año por estas fechas se preveía una inminente grabación debido a su participación en algunos festivales estivales, pero una vuelta de tuerca en la producción (se desechó todo lo que tocó Joe Chicarelli para que Hammond Jr. pasara a ser el productor) retrasó aún más un álbum que se esperaba como agua en la larga espera de los fans en el desierto.

Los críticos de Strokes viven de las rentas comparativas con Is This It desde hace diez años

Así, cerramos la operación extirpando la cuarta prueba: el ojo de Sauron mediático solo les mira a ellos. ¿Justificado? Un sector ha granizado críticas desde Is This It. Room On Fire no estaba a la altura cuando la evolución y la exploración del quintento es palpable en melodías más compactas; First Impressions Of Earth se descolgaba de su sonido nativo; y los primeros análisis de Angles disgustan en el lado europeo mientras contentan en el otro lado del charco. Y el punto de partida siempre es el mismo, la estancada comparación con Is This It. Deberían explicar esos críticos entonces cómo es posible que una banda que no ha llegado nunca a la altura de su álbum debut produce tal marcaje mediático. En cierto modo, la expectación ha sido descomunal, son cinco años de espera entre el tercer y el cuarto disco; en cierto modo, las modas indies producen endemias (etiquetar a Strokes como indie es de herejes); en cierto modo, la nostalgia con ese disco nos carcome porque dio los mejores himnos: In many ways, they'll miss the good old days / Someday, someday / Yeah, it hurts to say, but I want you to stay / Sometimes, sometimes, dicen en Someday. Pero alguna variable se pierde en la resolución de esa ecuación. No habrá otro Is This It, fue bueno, supuso un cambio, hay que mirar adelante y no vivir de las rentas del pasado. Y es que cuanto más querido, más odiado. ¿'Los Salvadores del Rock'? Una hipérbole para gente como Lester Banks y yo que cree que el rock murió antes de 1973.

Strokes sí, en la sopa por favor. En el nombre del padre, del hijo y del espíritu santo. Alabados sean los mesías.

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