Adiós con el corazón, porque nos despedimos de un festival que ha elevado la cota de la organización muy alto, al menos en lo que se refiere en nuestro país y hablando con una venda en los ojos de lo que se monta en el extranjero, hasta tal punto que veremos de que forma pueden mejorarlo el año que viene. Bien es cierto que el plató elegido para este festival ayuda, y mucho, el Parc del Forum.

Tres días de intensidad moderada en Barcelona porque veníamos a ver un festival y disfrutarlo, no “fiestearlo” como se plantea el concepto del SOS en el que estuvimos hace un mes ni la presentación de batido de desfase y conciertos de tus bandas favoritas que es el FIB. Pero bueno, las comparaciones son odiosas. Os presentamos el informe de cuentas de los chupitos musicales (y muchos copazos) de estas 72 horas a falta de unos clásicos, The Charlatans, las punzadas de baile de Pet Shop Boys, la locura de Lee “Scratch” Perry, la demencia mental de Health y las cuchilladas finales de Orbital.

Los ganadores

El primero de todos es el Primavera Sound. En la rueda de prensa de esta tarde comentaban los organizadores el éxito de público, aunque el escepticismo me ha saltado debido a que según las últimas informaciones que tenía a principios de semana no se habían vendido todas las entradas (desconozco el después). Pese a que ha podido haber ciertas lagunas de asistencia, sobre todo el jueves porque viernes y sábado las manadas de ovejas se movían entre escenario y escenario, el planteamiento logístico y estructural ha carecido de grietas que resaltar. El primer paso, tener contentos a la prensa, conseguido.

El segundo factor que hace a este festival como un claro triunfador es que, después de diez años, podemos hablar de festival internacional. La ecléctica de nacionalidades de festivaleros habría que subrayarla y ver como el Primavera llega hasta los rincones que menos nos esperamos siendo tan españoles y creyendo que todo es nuestro o, en defecto, de los ingleses que nos invaden. Es un evento para amantes de la música de todo el mundo y después de tres días he podido saber de los siguientes pasaportes: inglés, estadounidense, canadiense, alemán, irlandés, francés, bastantes portugueses y brasileños, argentino, holandés, algo que creía que era húngaro (y resulto ser eslovaco), sorprendentes grupos de japoneses, sueco, finlandés e israelí. Es muy probable que me deje algo en esta Torre de Babel.

Lo más importante de los ganadores son las bandas y empiezo por la más reciente que he podido presenciar, Florence and The Machine. Ella se publicita sobre el escenario como un hada pelirroja con túnica blanca “jesucrística” despachando sus vocales calibradas casi a la perfección (porque el entusiasmo le ha podido hoy) hacia el público como la líder de una secta capaz de coreografiar como Campanilla, haciendo de ángel purificador de las masas. El ímpetu le ha costado no redondear una actuación en la que se ha metido al público en el bolsillo, pero por mucho tiempo.

Más ganadores, y vamos resumiendo porque sí, ha habido demasiadas cosas buenas (y otras malas que ahora comentamos). Me quedo de con todo lo español con Mujeres. Llegaban al festival con el caché de tener una extensa gira por Gran Bretaña pero manteniendo la etiqueta de desconocidos para el público cazador del hype. Han tenido tres actuaciones en dos días y la última sobre el ‘Escenario Adidas Originals’, el más pequeño, al lado de la zona de prensa, ha provocado un colapso en la estrecha franja habilitada para el público. Han conseguido con su estilo desenfadado de garaje sucio y rock de zapatilla, robar persona a persona del paseo que va camino de otro escenario. Se han llevado una ovación merecida y, me consta, que el show de ayer de madrugada tuvo algo de demente también. En cuanto a la variedad foránea, el pop ha sido el triunfador, cada uno con una generación, primero Pavement, correcto y un poco más, y después Spoon, sobresaliente para ellos por la continuidad demostrada en una década.

Los perdedores

Inspiro Pixies y expiro Pixies, por lo que meter a los de Boston por estos lares no es de mi agrado pero hay que ser justos: viven de las rentas. Estos senadores vitalicios llevan más de veinte años de carrera con cuatro álbumes de estudio, todos ellos se facturaron entre 1988 y 1991; por lo que hicieron podían esperar crear la mayor expectación del Primavera Sound porque se lo merecen. Disfrute como un pequeño troglodita con un trozo de carne, no en vano era virgen en un concierto suyo, pero desprecio la actitud “esto no va conmigo” de Frank Black. Agradecí todos los clásicos, Here Comes Your Man, Debaser, Gigantic, Where Is My Mind.. y la eterna sonrisa de Kim Deal (a diferencia del señor Francis) que acaricia el bajo como un bebé. Olé para ella. Inflaron mucho el globo en los primeros quince minutos y aquel helio tenía una fuga porque se deshincharon.

Segundos perdedores: The XX. Muchas bandas cuando las desnudan para darles la ducha carcelaria a manguera que es plantarse en un mega-festival ante tanto público se les ven sus vergüenzas. Visten muy bien, el “postureo” queda genial y el estilo también: el cristal ha dado un disco que ha quedado como una buena cápsula que ingerir, hasta yo mismo le puse un poco de vino para que “amorfinara”. Pero los ingleses, por falta de tiempo para ensayar (que lo tuvieron) o por equis razones me invitaron a irme al hotel a hacer la previa de Eurovisión. La línea de bajo descoordinada, las vocales apagadas, ni ellos parecían entenderse. Reitero, un disco es muy bonito, pero los directos son los que dictan el devenir de un grupo. A diferencia de ellos, Mujeres, siendo noveles, lo han bordado sobre el escenario, y Florence ha cautivado al público.

El último punto negativo es la escasa participación del personal para ir a despedir al grupo navarro Half Foot Outside; por el ‘Escenario Vice’ estaban los colegas y poco más, y, en cierta manera, ha sido la señal del poco interés de algunos grupos españoles aunque es obvia por su naturaleza underground. No ha sido el caso de Standstill o Delorean.