Davidelfin

La moda española. Esa olvidada y desprestigiada. Hace unos días terminó la Cibeles Madrid Fashion Week, pero ni siquiera colocándole un par de anglicismos se consigue que respire y aspire a ser un poco internacional. Este año, la reducción de subvenciones se ha notado y no hemos podido ver, por culpa de la crisis, ni a Krizia Robustella ni a José Castro. Dos diseñadores muy diferentes, pero de los mejores.

Este 2010 el leit motiv de la mayoría de los diseñadores ha sido muy parecido: vestir a una mujer optimista. ¿Su principal elemento? El color. Ágatha Ruiz de la Prada, Duyos y Ana Locking son ejemplos perfectos. Sin embargo, en varios periódicos, críticos y especialistas de la moda han denominado a nuestra pasarela ‘aburrida’ y ‘sin fuerza’. Nada nuevo que ya no sepamos. De todas maneras, muchos diseñadores sí que han optado por innovar e intentar al menos darle a sus diseños y, en consecuencia, al desfile un aire más europeo. Es el caso de Victorio & Lucchino. Su colección era tan aspiracional y ‘anti-española’ que perdieron todo su sello. Ni un volante, ni un fleco, ni un vestido de esos con los que haces “¡Buah!” cuando los ves… Le pasó lo mismo a Jesús del Pozo. Una colección incoherente, rara y, si me lo permitís, fea.

También está el caso de los diseñadores que no renuncian a lo que llevan haciendo toda la vida, se estancan y se convencen diciéndose a sí mismos que están muy contentos vistiendo a ‘señoras que‘ y que no les hace falta cambiar para agradar a los demás. Es el caso, sobre todo, de Roberto Torreta y Larrainzar. Por su parte, Schlesser sí que demostró un intento de cambio… y le salió bien la jugada.

Sin ninguna duda, lo más aclamado por la crítica ha sido la colección presentada por Ion Fiz. Un homenaje a la mujer en toda regla. Así como los diseños de El Delgado Buil. Más que los diseños, el estilismo. Las prendas eran muy normales, pero la combinación era perfecta. Otro que presentó prendas muy fáciles, pero con colores difíciles, fue Davidelfin. Sin duda el más esperado por todos. Superposición y filosofía en una pasarela dividida por una brecha, mientras Björk emitía graznidos desde su garganta desgañitada. No apto para todos los públicos.

Cibeles nos ha dejado, y hasta dentro de unos cuántos meses no sabremos qué propuestas nos ponen delante nuestros diseñadores. Podemos descansar. Relajarnos y ser optimistas. Quizás la próxima vez sea todo más coherente, propio y un pelín internacional. Siempre es bueno dar una oportunidad, aunque llevemos haciéndolo desde los años 80.

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