El primer día de la decimoquinta edición de Portugal Fashion Week, en Oporto, dejó, como siempre, sensaciones enfrentadas. Si bien algunos de los platos fuertes estaban reservados para esta primera entrega, cierta falta de coherencia en las colecciones diluyó las sorpresas, escasas, que deparaban las colecciones más correctas. Sorpresas que, por otro lado, no lo fueron para quienes habían visitado la edición de Lisboa la semana anterior. Alves/Gonçalves, encargados de abrir la jornada, escenificaron esta confusión entre las prendas de una misma colección, aunque destacaron sobre Katty Xiomara, quizá lo menos trascendente de la tarde con una colección apoyada en combinaciones monocromas de colores verde, azul y rojo.
Ana Salazar y Miguel Vieira, apuestas siempre seguras en Portugal, remataron el día con colecciones más sólidas; la primera, con encajes, cremalleras y punto, y cerrando con vestidos con base negra; el segundo, con prendas más elegantes y suaves pinceladas de lujo.




































