
Si el primer día de la edición portuense de la semana de la moda portuguesa tenía a algunas de sus apuestas seguras en escena, lógicamente no estaban todas.
La apertura de esta segunda parte, el principio del día 2, estaba reservada para los jóvenes creadores, llamados a ser algún día los sucesores de los valores consagrados en el país vecino. Andreia Filipa Oliveira, abriendo el desfile, presentó una línea con más carne que tela, apostando por lo ajustado y escotado junto a chaquetas de raso y punto. Fernando Lopes, el siguiente, acudió a cortes más agresivos, prendas rasgadas y mezcla de texturas en una colección más ligera y arriesgada que la de sus compañeros de desfile. Les siguieron Luciana Teixeira, con prendas de corte recto y geométrico, Hugo Veiga, con una división entre prendas ligeras y prendas más contundentes en piel sintética, y Cristina Silva, con telas, también, al viento, combinadas con capuchas y cuerdas con acabado en cuero. Para cerrar la presentación de la nueva horneada de diseñadores, Carina Duarte, que sorprendió a propios y extraños con la mejor de las colecciones: prendas elegantes, acabados de una calidad notable y estampados florales con manchas de color.
La jornada continuó con Anabela Baldaque, una sofisticada mezcla de patrones y texturas que, junto a chaquetas y minifaldas con acabados en brillo, dejan buenas sensaciones.
Felipe Oliveira Baptista, la joya de la pasarela portuguesa y nueva apuesta de Lacoste, marca de la que ya es diseñador (aunque mantendrá su marca propia), volvió a fascinar con prendas limpias, precisas en su ejecución y delicadas en su concepción. Polymorphous, que es como se llama esta colección, aporta el toque masculino a prendas que mantienen el estilo contemporáneo que caracteriza al diseñador.
Storytailors, que sigue incluyendo gasas y elementos teatrales, como en la anterior edición, recurrió también al tejido vaquero y su siempre recurrente inspiración en los trajes de novia para, una vez más, presentar una línea continuista sobre el trabajo que ya conocemos.
Para finalizar el día, Luis Buchinho, uno de los más esperados, con sutiles combinaciones en blanco, marfil, crema y tonos tierra, presentados sobre sandalias bajas. Juegos con volúmenes y tejidos que dejaron una sonrisa en el público, con ganas de descubrir lo que deparaba la jornada siguiente.













































