El dinero, las obras de arte y, ahora, desde hace unos años, la moda. La falsificación, o los fake, son hoy más populares que los originales y, de hecho, a veces se anticipan a los modelos que van a salir o se reinventan sobre uno ya existente. ¿El problema? Que no siempre se acierta cuando se adquiere una falsificación. Y, al igual que hay expertos que saben reconocer al instante si un Picasso es verdadero o falso también existen profesionales que se dedican única y exclusivamente a averiguar la autenticidad de un Vuitton.
Muchos atribuyen el origen de las falsificaciones a la logomanía. En los años 80 se empezó a gestar una gran pasión y adoración por el bling bling: La gente quería que se notara bien de quién era la camiseta, bolso o gorra que llevaban. De ahí que muchas prendas lucieran en tamaño ‘times new roman 76’ siglas como CK, LV, D&G, CH… Pero claro, no todos podían comprarse el original. Así que la moda del logo derivó en la moda del fake.
Pero si hace unos años sólo se veían imitaciones de Louis Vuitton, Tous, Chanel y Prada… En el invierno 09-10 lo que más se ha copiado ha sido un (inimaginable) abrigo de la firma catalana Desigual. Hasta hace poco, todas las tiendas de súper low cost de España, la mayoría de ellas regentadas por personas de origen asiático, tenían uno en su escaparate. Recordemos que en el año 2008 Custo Barcelona acusó a la firma por “imitar de forma sistemática la marca y sus productos”, según declaró a la agencia Efe Custo Dalmau, el creador y propietario de la firma. ¿Hará ahora lo mismo Desigual con los chinos? La legalidad en el tema de las imitaciones no está del todo clara. Lo que funciona son las amenazas. El gran gigante Zara sufre día a día llamadas telefónicas para que retire de sus tiendas por todo el mundo aquellas prendas y accesorios que han sido ‘fusiladas’ sin reparo.
Y si Zara o H&M son los sitios perfectos para hacerse con prendas de tendencia muy parecidas a la de las pasarelas, Internet es el lugar donde se pueden encontrar falsificaciones ‘logo’ más o menos buenas. Pero, sin duda, Chinatown (NYC) es el paraíso fake. Chanel, Rolex, Dior, Omega, Converse… Todo lo que puedas imaginar y soñar está allí y es muy complicado averiguar dónde está el fallo. Pero, aún así, no es tan fácil conseguir una gran falsificación. ¿Qué debemos hacer para asegurarnos de que un fake es casi un 90% como el original? Lo primero, cuando estemos ante una falsificación, si tienes blackberry, iphone o similar, intenta meterte en la página web de la marca falsificada para asegurarte de que el modelo que tienes delante es realmente una copia de un original y no una horterada de reinvención o reinterpretación. Y lo segundo, y lo más importante, cuando ya sepas que es un modelo que existe, fíjate bien en los detalles. Por ejemplo, los bolsos de Carolina Herrera que repiten el logo hasta en el forro (CHCHCHCHCH): ¿Cómo saber si es verdadero o falso? Muy sencillo. Los originales no cortan las letras cuando acaban en el canto. Siempre están enteras. Sin embargo, los que son más falsos que judas no. Así que cuando estés delante de un fake y quieras comprarlo asegúrate que es casi igual que el original. Si no es así, mejor no lo compres. Recuerda: aparentar no está de moda.
Este artículo es una ampliación de CYAN mag #10: Fake







