Actualización (jueves, 22 de noviembre de 2012): Pablo ha muerto hoy, a los 65 años de edad. Todo el equipo de CYAN mag queremos expresar nuestra profunda admiración, respeto y cariño. ¡Descansa, maestro!


A Carla la reconocen por la calle. Unos como Gloria, por su papel en la serie El síndrome de Ulises. Otros como tertuliana de televisión. Y otros, más interesadas en la política y el activismo, por su actual vocación, la política. Ella, casi sin quererlo, evita otros temas; si no lo hace, sus frases siempre acaban en elecciones, en derechos o en lucha.

A Carla le gusta hablar de hitos. A Pablo, de lo vivido como parte del presente

Hagamos un poco de historia. Fue colaboradora habitual de Crónicas Marcianas, así que el circo se lo tiene bien conocido. Tal vez por eso, o por su natural garbo canario, es capaz de tener siempre una respuesta. Su implicación en la política empezó en 1996, y un año más tarde fue nombrada coordinadora del área LGTB del Partido Socialista, coincidiendo con sus primeros apariciones en televisión.

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Le gusta hablar de hitos, como la ley del matrimonio homosexual, pero muestra alguna espina cuando habla del tortuoso proceso de aprobación de la ley de identidad de género. Llegó incluso a amenazar con una huelga de hambre, y al final lo consiguió, el 1 de marzo de 2007; sin intención, 17 días después, se convirtió en la primera en solicitarlo. “Me dijeron que la historia me había querido hacer un regalo”. No olvida a quienes empezaron un movimiento del que se siente parte activa; “fue en la secretaría de Leire [Pajín], la de movimientos sociales, la responsable del programa de derechos y avances que se presentó en 2004; te lo digo porque parece que se le ha borrado de la memoria a todo el mundo, como si se hubiese hecho después. Viene de antes, de un trabajo conjunto entre el partido y los colectivos. Y Pedro Zerolo trabajó muchísimo después, y trabaja cada día, en la visibilidad”. De otros asuntos más cotidianos, como el ataque que le lanzaron desde Intereconomía, se ríe y habla de derechos y obligaciones más allá de la política, en el campo moral.

Completamente integrada en su nuevo cometido, que ve como un servicio público con objetivos definidos, Carla se presenta ante el objetivo de Pablo con la sana intención de dejarse desnudar. P.P.M, y está mal que nosotros lo digamos, es mucho P.P.M. Y aquí está el fantástico resultado.

Sesión / Carla Antonelli por P.P.M:

Musa: Carla Antonelli
Fotógrafo: Pablo Pérez-Mínguez
Producción: Donacio Cejas y Enrique Álex Garde
Maquillaje y peluquería: Kley Kafe para Color Q
Espacio escénico y atrezzo: David Paquet
Equipo artístico: Martín Sampedro y Javier Furia

Al otro lado de la lente, Pablo no es sólo una estrella sino también un icono iconificador. De sus manos han salido muchos, muchísimos. Le gusta hablar de ellos, pero con el cariño de un padre, incluso aunque los hijos ya no se acuerden de él. Llena estanterías con libros que recopilan su obra, y no es más que el principio. Tengo por ahí baúles llenos de fotos. Que nunca se verán, por supuesto, y se ríe. Los iconos de la movida, desde la foto de Fabio o fiestas con Pedro Almodóvar, Alaska y Bibi Andersen (ahora Bibiana Fernández) hasta el primer desvirgue de Alejandro Sanz, que es como Pablo llama al primer contacto de una persona con la experiencia P.P.M, se gestaron aquí. En este estudio. En este templo.

Textos: Enrique Álex Garde

Making of de la sesión (fotos de David Paquet):