Siendo sincero, me ponen los osos; aunque este no es un artículo de Moda, con la resaca del Bread&Butter, es el único animal en el que pienso. Caminar entre los stands de la feria era como hacerlo entre un bosque: mucha ave de mil colores, algún que otro leopardo y muchos troncos. Destacaba sobre todas las cosas las continuas referencias al leñador, a la madera y, cómo no, al oso. Troncos en stands como en Supremebeing, Camp David o Replay, hachas en Nixon y cuadros futuristas (future folk) a lo leñador del s. XIX en Wangler, quien instaló un enorme pino en medio de su stand. Por no hablar del oso berlinés, que en estos días se ha podido ver hasta en la sopa, y más que lo veremos, que dentro de poco es la Berlinale.
Pero es que últimamente los osos están por todos lados. La moda los trae de la mano con los charms, llaveros y bolsas de Prada, que vuelven a repetir por lo bien que les están viniendo económicamente, los collares made in Finland de Titimadam, las prendas que presentó Manuel Bolaño en 080 Barcelona F/W 2010-2011 o el incombustible oso de Panuu; por no hablar de Tous, que ya es atemporal, aunque nos duela a muchos creerlo. Pero, sobre todo, destaca las Teddy bear de la colección S/S 2011 de Jeremy Scott para Adidas Originals. Espectáculo en estado puro muy en la línea del diseñador, quien ha sabido encontrar una mina de oro.
Es obligatorio incluir los estrenos para el 2011 en España de El oso Yogui en 3D y Para qué sirve un oso con Javier Cámara, Gonzalo de Castro y Emma Suárez. Además, la exposición en 2010 de B is for bear comisariada por The Ugly Art Room como proyecto de Arts In Bushwick en Brooklyn (NY), con obras de jóvenes artistas como Scott Chasse, Jackie Hoving, John Paul Kesling o Allison Maletz, entre otros. Pero también hay que sumar Ursa the bear, diseñado por David Weeks para Areaware, el anuncio de Fiat 500 Black Jack, Kanye Bear de Murakami en Tate Modern de Londres dentro de la exposición Pop Life: art in material world, pero, sobre todas las cosas, Between bears de Eran Hilleli, ese tipo de obras que deberían pasar a la historia.
En fin, el 2010 tuvo oso para rato, todos muy atractivos, pero el 2011 promete mucho más. Propongamos al calendario chino que incluya al oso entre su horóscopo, que es injusto su destierro. Mientras tanto esperemos ilusionados porque algún día llegue el remake de Los osos amorosos.






Me encanta! Yo también quiero un remake de los osos amorosos!