Se levanta el telón y comienza una danza macabra, ancestral, donde unos personajes con los ojos vendados eligen su posición en el tablero, para amar o destruir a una confundida Electra.
La revisión del texto de Galdós, estrenada en el mismo Teatro Español en 1901 y que supuso un absoluto escándalo social por su mensaje político, feminista y anticlerical, hace un gran esfuerzo por hacernos comprender los motivos que mueven a unos personajes que sin duda pertenecen a otro tiempo. Sólo Electra, una adolescente que reclama libertad e independencia, negándose a vivir bajo la moral religiosa y la subordinación familiar, pertenece a nuestra época, a nuestra propia manera de ver el mundo.
El texto de Electra es un clásico y como tal resulta exigente con el público, es complejo y aporta varias lecturas de naturaleza social y simbólica. Electra no es El Club de la Comedia, es un monumento literario, y no te lo puedes perder.






O si te lo puedes perder, sobre todo cuando se trata de realizar la revisión de un texto que se queda antiguo para una puesta en escena de hoy en día. Electra es eterna, pero desgraciadamente, Galdos no. Y eso se nota. Falta audacia y lo peor de todo es que esa “valentía” de la heroína viene disfrazada de una “transgresión teatral” que nada tiene que ver con la transgresión entendida a pie de calle, la escena es una tribuna que convoca a la acción, no sirve para dar discursos. Seamos valientes y miremos de frente.