Después del maremagnum expositivo de presentaciones de las nuevas propuestas de las galerías más el aterrizaje de SUMMA, se muestra el trabajo de Miguel Scheroff (Jaén, 1988), joven artista que está destacando de forma impresionante, así lo atestiguan sus más de 30 premios de pintura y más de 70 exposiciones. Sin lugar a dudas, el aire fresco que necesitaba la capital.

Flesh Vanitas2. Miguel Scheroff

 

Antes que nada: justo acabas de inaugurar tu primera exposición individual en Madrid, en la Galería La Zúa, ¿contento con el resultado?

Realmente ha sido como un sueño realizado. Cuando el comisario Adonay Bermúdez me propuso sacar el proyecto “Vanitas” adelante y presentarlo a una galería para mí fue el empujón definitivo que necesitaba para seguir trabajando en esta temática. Apenas contaba con cuatro obras de los rostros descarnados y sabía que aunque se trata de una imagen aparentemente agresiva y difícil de digerir por lo explícito de su contenido,  funciona bien como llamada de atención hacia el espectador, son bofetadas visuales.

Por otro lado a consecuencia de la acogida que tuvo el día de la inauguración, el director de la Galería La Zúa (Pedro Escudero) decidió llevar mi obra a la Feria de Arte Múltiple Estampa lo cual multiplicó la visibilidad de mi trabajo, y también se han abierto varios proyectos futuros con una galería valenciana y varios colectivos de artistas.

Tengo que agradecer todo el apoyo que he recibido por parte de amigos y familiares con el que me cargado las pilas para trabajar al máximo rendimiento haciéndolo como mejor sé.  Y por supuesto, la pieza más importante de que este proyecto exista, Adonay Bermúdez, al que agradezco la confianza que ha depositado en mí, ha sido realmente fácil trabajar con él y ponernos de acuerdo a la hora de organizar los detalles de la exposición, es un gran profesional.

Entrando de lleno en tu obra, decir que definitivamente no pasa desapercibida, ¿qué te motiva a buscar el impacto en el espectador?

En mis primeros trabajos a la hora de representar el rostro, los objetivos iban dirigidos a la creación de tramas abstractas que sugiriesen la carnalidad, pero más adelante fui buscando colores y efectos que potenciasen la interpelación con el espectador, me obsesioné con la idea de “obligar a mirar la obra”.

Por mi cabeza siempre rondan ideas sobre cómo competir con productos visuales tan potentes como los efectos especiales de las grandes producciones de cine o  la publicidad que se realizan con enormes inversiones de dinero y lo invaden todo: internet, televisión, prensa, paneles publicitarios…. Y la respuesta siempre es la misma, resulta imposible superar eso.  Por tanto teniendo en cuenta que la pintura es un género diferente al que no se le exige o impone ningún tipo de tratamiento o tecnología específica por parte del público, la manera en la que puedo reclamar la mirada de un espectador hastiado de información visual, es igualando en tamaño mis obras a los grandes paneles o pantallas  que hay por carreteras y ciudades, sacando de contexto la imagen cotidiana hasta un punto casi delirante.

miguel scheroff montaje

Sorprende la sangre, los tendones y los músculos. ¿Con tu obra despellejas al ser humano o le aportas una máscara realizada con carne?

La crítico de arte y gran amiga Reyi Pérez Castillo una vez se refirió a mis retratos como “una huida violenta del concepto de la máscara, tan sacralizado por los artistas de los años setenta y ochenta”,  ya que en mis retratos el ser humano se muestra a través de una transfiguración desgarradora tal y como es, frágil a la par que aterrador. No encuentro una respuesta más acertada que ésta.

Es cierto que mis retratos formalmente no describen una realidad, sino que se componen de pedazos diferentes de ésta como si se tratase de un Frankenstein. Entonces, aunque muestren un ser sin piel también podría tratarse de una carcasa de carne sobre el rostro, así que yo lo defino como una realidad posible dentro de la ficción más disparatada.

La forma en la que abordo pictóricamente el retrato se basa en dar una volumetría facial a imágenes de carne animal, construyendo así una fisonomía que podría tratarse de un rostro semi-despellejado, una cabeza sin identidad ni género concretos, es decir, un retrato universal que muestra las debilidades de lo humano y su destino último como materia orgánica.

Las miradas son la clave de tus piezas, ¿qué intentas transmitir con ellas?

Hay dos ideas claves en mi pintura que tengo presentes en cada paso que doy.  Una de ellas es transmitir esa duda entre lo que podría ser o no real que consigo a través de hibridar en un mismo rostro partes con un carácter realista copiadas de la fotografía con efectos como el desenfoque y el macro, con otras zonas que por su exceso de detalles y aspecto dramático pertenecen a un mundo más irreal relacionado con el subconsciente.

La otra idea es causar un efecto de repulsión y atracción en el espectador, cosa que consigo poniendo especial énfasis en el tratamiento de la mirada, procurando que siempre sea muy luminosa y brillante para que contraste con el color verdoso, ocre y rojo de la piel y la carne. De este modo la repulsión que produce la materia orgánica se ve anulada por la apaciguada mirada del retratado.

Banalidad, miguel scheroff

Se nota que te sientes cómodo con las grandes dimensiones, ¿cómo te enfrentas al lienzo?

Es importante mencionar que utilizo la pintura no sólo porque disfruto muchísimo con ella sino porque me ofrece la posibilidad de desarrollar un lenguaje propio con el que contar las cosas de una forma totalmente personal.

El tipo de pintura que realizo es muy obsesiva, comienzo realizando una mancha general sobre la que después voy añadiendo tramas abstractas en pequeñas parcelas de manera muy elaborada hasta construir superficies muy grandes que en su conjunto remiten a la  piel y carne, teniendo en cuenta que trabajo con grandes formatos requiere de  muchas horas diarias para elaborar cada obra, he llegado a tardar varios meses en acabar algunas de las obras. Es una ocupación muy exigente y constante que a veces me deja exhausto pero para nada supone un martirio sino todo lo contrario, disfruto mucho con ello.

También es importante dejar claro que el tipo de pintura no tiene nada que ver con el hiperrealismo ya que el detalle que aparece en mis obras se inspira en la información que me ofrece la fotografía pero en ningún momento la copia ni la mimetiza, digamos que lo que hago es interpretar de una forma muy personal esos detalles que aparecen en la fotografía para construir un universo totalmente propio, donde los poros de la mejilla, los pelos de la ceja, las pestañas o las texturas del iris se multiplican por miles creando tramas abstractas inexistentes en el mundo real.

Flesh Vanitas miguel scheroff

Poco a poco te estás postulando como uno de los jóvenes artistas españoles que más están destacando, ¿qué tal se ve el futuro?

Muchísimas gracias, me alegro de que así lo sienta.

Realmente siempre he pensado que con el trabajo constante cualquier reto se supera, cuando empecé a pintar cuadros de más de dos metros veía imposible acabarlos por el tipo de ejecución que realizo, pero poco a poco dedicándole muchas horas consigues que el resultado sea cada vez más interesante con menos esfuerzo,  y descubres que no hay nada imposible.  He aplicado esta filosofía a todo lo que me he propuesto en la vida, insistiendo día a día en las ideas que me remueven por dentro y hasta el momento estoy contento con los resultados.

Por otra parte también tengo que decir que nada de lo que he hecho habría sido posible sin el incondicional apoyo de mi familia y amigos a los cuales tengo que agradecer todo.

El futuro lo afronto con las mismas ganas y energías por  trabajar por y para la pintura, esperanzado en que todo llegue a buen puerto.

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