David Catá (Lugo, 1988) poco a poco se está postulando como uno de los jóvenes artistas españoles más interesantes. Al margen quedan sus participaciones en FIVAC 5º Festival Internacional de Videoarte de Camagüey (Cuba), Festival ((.mOv)) Videoarte en movimiento (Perú) o el III Festival Photo Phnom Penh (Camboya), así como trabajos expuestos en Matadero (Madrid) o en Ex-Teresa Arte Actual (México DF), entre otros. Lo realmente destacable es la evolución tan notoria y positiva que está teniendo en los últimos años, propia de pasos de gigante.

Principalmente a través de la fotografía y el videoperformance el artista explora los recuerdos que se sumergen bajo la piel, aquellos que están junto a los sentimientos. El valor de la familia, la severidad de los cambios, el etéreo paso del tiempo, la maleabilidad del entorno… el perfecto manual de la madurez visto desde una multitud de caras (pero todas pertenecientes a un mismo prisma). La intimidad se torna dulce y escabrosa al mismo tiempo. Definitivamente su trabajo no pasa desapercibido.

"Ni conmigo ni sin mí, 01" (2011) de David Catá.

“Ni conmigo ni sin mí, 01” (2011) de David Catá.

Sin ninguna duda, “A flor de piel” ha sido la serie que te ha lanzado internacionalmente, ¿contento con el resultado que está obteniendo?

La verdad es que sí, no me puedo quejar… Desde que comencé el proyecto a mediados del año 2011 se ha podido ver en varios festivales y certámenes, sobre todo las videoperformances. Para mí es un proyecto muy especial, ya que en él se ven representadas personas que han significado o significan algo en mi vida. El miedo a la pérdida es un sentimiento que tengo muy interiorizado y estos cosidos hacen que me sienta más cerca de las personas que retrato, porque estoy construyendo un vínculo, un ritual, que deja su huella en mi cuerpo. Mi intención  es llevarlo a cabo durante toda mi vida por lo que  tengo muchas ganas de ver cómo evoluciona el proyecto y que me deparará.

Resalta la capacidad que tienes a la hora de convertir tu cuerpo como base de experimentación, ¿cómo ha sido el proceso hasta llegar a este punto?

Ha sido un proceso muy natural. Aunque no siempre he trabajado con mi cuerpo, la figura humana y la piel han estado vinculadas con mi trabajo de alguna manera u otra… siempre en relación con el tema de la memoria, el paso del tiempo, la huella… No fue hasta que comencé a estudiar fotografía, en mi último año de carrera en bellas artes, cuando comencé a utilizar mi cuerpo en algún proyecto. Cuando empecé el máster fotográfico en Madrid mi cuerpo se convirtió en el soporte de mis intervenciones y acciones a raíz de un trabajo propuesto en clase, y una idea fue llevando a otra…

Tu entorno más cercano siempre está presente en tu trabajo, ¿cómo funciona el vínculo familia-arte?

Para mí, mi entorno es una “pieza” clave a la hora de trabajar. Es mi estímulo y mi bastón al mismo tiempo. Siempre me han apoyado con mi decisión de dedicarme al arte y me ayudan en todo lo que pueden dentro de sus posibilidades…  Mis padres tienen un comercio de muebles y enmarcación y también venden material de arte, así que desde pequeño he vivido rodeado de pinturas y cuadros.

También es cierto que algunos de mis trabajos les cuesta un poco entenderlos en un primer momento, pero muestran mucho interés y curiosidad.

"Cimientos, 01" (2011) y "Secuelas, 03" (2013) de David Catá.

“Cimientos, 01” (2011) y “Secuelas, 03” (2013) de David Catá.

El proceso de trabajos como el mencionado “A flor de piel” u otros como “Bajo mi piel” o “Ni conmigo ni sin mí” es bastante lento, es necesario que regenere la piel. ¿Te desespera o es perfecto para madurar conceptos?

Para nada, siempre tengo muchos trabajos empezados que voy avanzando según mi estado de ánimo. Me cuesta centrarme en un solo proyecto. En el caso de “A flor de piel” a parte de esperar a que regenere la piel también espero el momento en el que siento o tengo ganas de realizar la acción y del mismo modo me pasa a la hora de escoger a los retratados. Por nuestras vidas pasan muchas personas que nos marcan, directa o indirectamente por lo que también hago selección de las personas que pasan a formar parte del proyecto, no por ello significa que las personas no retratadas no sean importantes para mí. Sería completamente imposible retratar a todo el mundo…

Por otro lado… cuando trabajo, raras veces me sale lo que busco a la primera. Tengo muy claro lo que quiero comunicar pero estoy todo el rato dándole vueltas y me vuelvo bastante obsesivo, eso sí me desespera un poco pero es mi manera de trabajar. No paro hasta que queda exactamente como quiero.

¿Qué es lo próximo de David Catá?

Tengo muchos proyectos en mente pero últimamente estoy centrado en acabar uno con el que llevo un año y medio. Se llama “Déjame volar”, un proyecto fotográfico que ya casi está terminado y algún otro trabajo que todavía no he sacado a la luz. También he retomado la pintura, que la tenía un poco abandonada por cuestiones de tiempo, con una serie que se llama “Secuelas”.  En ella hablo sobre los traumas y las marcas que dejan algunas vivencias. Son cuadros surrealistas que simbolizan el recorrido vivencial de la persona a través de elementos simbólicos como las escaleras y el hilo como metáfora de la vida y material utilizado para suturar y ayudar a cicatrizar las heridas.

"Déjame volar 01, II" (2012) y "Bajo mi piel, 01" (2011) de David Catá.

“Déjame volar 01, II” (2012) y “Bajo mi piel, 01” (2011) de David Catá.