Vida más allá del largometraje
REPORTAJE: Corren buenos tiempos para el cortometraje. Las mejores propuestas y un rápido repaso por la actualidad cinematográfica nacional.

Esta semana el diario no deportivo con mayor difusión de España se hacía eco de una gran noticia: el director de cine Lucas Figueroa entra en el Récord Guinness al dirigir el cortometraje más premiado de la historia, con más de trescientos galardones en su haber. Porque hay cosas que nunca se olvidan se estrenó hace más de año y medio y además de contar con la estelar aparición del futbolista Fabio Cannavaro, y a pesar de ese acento propio de la costa  italiana y de los subtítulos que apoyan los diálogos, el corto fue rodado en un pequeño pueblo de Segovia con el que toparon después de estudiar más de doscientas localizaciones.

Esto es sólo un ejemplo de la relevancia que puede tener el cine en pequeño formato, de que una historia no tiene que durar más de 80 minutos para tener introducción, nudo y desenlace y de que el cine, como una esencia, a veces es mejor quevenga en frascos pequeños con formas diferentes. Además de esta noticia, esta semana se está celebrando en Asturias la 10ª Edición del Festival Cortomieres, que lejos de ser bagatela, el evento cede su espacio dando cabida a cortometrajes de no ficción, animación, videoclips, buscando el cine sin prejuicios, presentando trabajos que se mueven al borde de la provocación, dando oportunidad a jóvenes mentes inquietas, de dentro del principado y extrarradios ilimitados, y que además reserva un sitio al fin social creando una sección al cine sin barreras dedicado a los discapacitados sensoriales.

Cartel 10ª Edición Festival de Cortometrajes Cortomieres

Ese es también el fin del proyecto Cinco cortos con sentido que a pesar de tener  previsto su edición en DVD para el pasado mes de diciembre, aún quedan semanas para disfrutar de estos cinco cortos subtitulados y audiodescritos que lo forman. Distribuido por Penélope Cristobal,  La Tama, Pulsiones, Miente, Margarita El Mueble de las Fotos forman la baza perfecta para lanzar desde el cine una propuesta,  con base de protesta, intentando eliminar esas barreras sociales que a veces el propio ser humano se empeña en poner.

Mientras estos días se están empezado a dar a conocer los finalistas de otro de los festivales de cortometrajes más relevantes del panorama nacional, el Notodofilmest, desde el día 22 de enero puede verse  cada sábado en la capital, y hasta el 12 de marzo, Vaivén, la nueva edición de Museocinema organizado por el Museo Reina Sofia, que consiste en un ciclo de cortos de animación que muestran la cultura y la parte humana de la vida en America Latina.

Así, 2010 nos dejó una buena representación de este tipo de trabajos que demuestran esos nuevos aires en la producción audiovisual presente, que podrán gustar más o menos pero que no dejan duda de que los nuevos artistas, quizá por exigencias del panorama presente o simplemente quizá porque de ellos emanan creatividad a borbotones, traen consigo un amplio catálogo que incluye cine para todos los públicos. Entre esos trabajos han destacado títulos como El fin del mundo, de Alberto González, que juega con las imágenes y hace y deshace a su entojo y con maestría, Emetreinta de Gonzalo de Pedro y Javier Garmar, que consiguen hacer magia con lo cotidiano en su chistera y un teléfono movil, Cannon Beach (La playa de Berlín) de Manuel Calvo, que hace un bonito requiem al silencio, a lo espontáneo y a la complicidad, y finalmente Protopartículas de Chema García, que de nuevo se sumerge en sus universos extraterrenales en blanco y negro experimentando y sabiendo cuándo sacar su as de la manga.

Y es que el universo del cortometraje es como un pequeño invernadero donde se van gestando trabajos que nacen de distintos terrenos, siendo el resultado accidental, muchas veces, de proyectos académicos casi obligados y otras como culminación a bocetos, story boards imaginarios y esa inquieta necesidad de expresarse  que  no para hasta que se le confiere libertad. Dos nombres propios que suenan estos días son ambos ejemplos de ese progreso y transformación: por un lado la novel cineasta Elena Trapé, que después de realizar varios cortos ha presentado el pasado viernes 21 su ópera prima, Blog en forma de radiografía teenager, y por el otro, el consagrado Daniel Sánchez Arévalo que empezó allá por 1995 como guionista en la entrañable serie Farmacia de guardia y esta semana presenta su último largometraje Primos, después de haber obtenido en 2007 el Premio Goya al Mejor Director Novel por AzulOscuroCasiNegro y que a golpe de directrices definidas y guiones a veces controvertidos, ha conseguido crear su estilo propio. Ellos representan ese espíritu innovador del cine que viene, de los nuevos artistas que se intentan acoplar al mundo que les incluye, ese que les inspira, en el que crecen, que les sirve como herramienta de creación, como recursos sostenible, que les aferra como un imán ayudándoles a no despegarse del suelo y caer en el intento de una subida demasiado estrepitosa. Ellos tienen la llave del futuro cinematográfico. Este es el nuevo cine.

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2 comentarios

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  1. @CinemaTicoCR Sobre cortos en España. http://bit.ly/fekp1J No todo está perdido, más bien lo contrario. En Vaiven (cont) http://tl.gd/8davb8

  2. cajadesastre dice:

    Vida más allá del largometraje: Esta semana el diario no deportivo con mayor difusión de Es… http://bit.ly/eYVrTX #diseño #arte #arqu



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