Hay cosas que el dinero no puede comprar. Objetos únicos e irrepetibles cuyo valor no puede ser medido de manera numérica, sino que poseen una calidad especial que los separa del resto de parafernalia con la que rellenamos nuestras vidas. Esta es la historia que nos quiere contar Johnnie Walker en The Gentlemen’s Wagerun suntuoso corto donde cada detalle importa. Lo hace además con un reparto de lujo: por un lado un Jude Law que ha recuperado de golpe todo el encanto y atractivo con el que nos conquistó en Alfie, y enfrentado a él, el enorme Giancarlo Giannini, quien ya nos demostró en Casino Royale que sabe desenvolverse en las situaciones más extrañas.

Johnnie Walker nos introduce poco a poco en la historia, sin prisas, invitándonos a disfrutar de la visión de las Islas Vírgenes Británicas, el azulísimo océano o el precioso barco que da pie a la historia: una embarcación casi centenaria que Jude desea poderosamente. Pero el barco es uno de esos objetos que no puede comprarse con dinero, y para obtenerlo Jude tendrá que seguir los pasos de Johnnie Walker, quien supo desde el principio la importancia de luchar por lo que uno desea, y de que pase lo que pase, siempre hay que keep walking.

Donde hoy la mayoría grita para ser escuchado, Johnnie Walker nos invita a dar un paso atrás y contemplar con tranquilidad, disfrutando con serenidad de las cosas superiores de la vida, cosas como Johnnie Walker Blue Label. Solo 1 de cada 10,000 barriles contiene la mezcla adecuada de suavidad y carácter para adquirir el nombre de Blue Label, y cada botella es seleccionada y numerada directamente por un Maestro Mezclador descendiente del mismísimo Johnnie Walker.