Cincuenta años después, la magia y la complicidad que compartieron en El Apartamento Shirley MacLaine y Jack Lemmon sigue intacta. La destreza, frescura y sencillez de los planos de Billy Wilder, más de lo mismo. Los años parecen no pasar por una película de leyenda que marcó un hito en las comedias clásicas.
Y es que medio siglo después, la vida sigue igual. El Apartamento ha envejecido de la mejor manera posible y en el día de su cumpleaños sigue siendo una de las comedias románticas más talentosas y memorables que se recuerdan. Nada sería igual sin la dupla protagonista, que consiguió sumergir a la cinta en una historia de amor destinada a sacar la sonrisa más dulce del espectador. Pero sobre ellos se alza la infinita sombra de Wilder, cineasta que supo expresar con una mirada cercana los revuelos que ocasiona la soledad, la amargura y el amor y fundirlos en apenas dos horas y poco.
El Apartamento marcó a toda una serie de generaciones posteriores y está considerada como la gran obra maestra de Wilder, pese a que tres años después repitió la fórmula del éxito juntando de nuevo en pantalla a MacLaine y Lemmon, en la también inolvidable Irma la dulce.




