Desde el 19 de noviembre y hasta el 27 del mismo mes se celebra la 48 edición del Festival Internacional de Cine de Gijón que durante sus nueve días de duración parece estar dispuesto a mostrar lo mejor del cine independiente propio y ajeno. Este año uno de las objetivos es promocionar el cine con sello asturiano por lo que se proyectarán un total de 23 cortometrajes y 7 largometrajes de directores o realizadores procedentes del principado, de los cuales 3 participan en la sección oficial, intentando saldar así la deuda con el cine más cercano y a veces olvidado.

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A pesar de verse obligados a suprimir un día de proyecciones por cuestiones de presupuesto, como ya adelantó el director del festival José Luis Cienfuegos en la rueda de prensa de su presentación, este año el certamen cuenta con una lista de nombres propios que tienen mucho que mostrar. Entre los platos fuertes de este año destaca la muestra de cine de autor procedente de la Escuela de Berlín y otros ciclos monográficos de la mano de cineastas independientes como Reynold Reynolds con la sección Europa, ¿qué Europa?, Kim Longinotto o Johannes Nyholm y el ciclo de cortometraje portugués Curtas Vila do Conde. Además, el falso documental I’m still here, dirigido por Casey Affleck, fue el encargado de inaugurar  el certamen, y es que, como reza el título, para bien o para mal Joaquin Phoenix aún sigue aquí después de Two lovers, en la que junto con Gwyneth Paltrow y Vinessa Shaw no consiguió sino otra cosa que sacar de él más defectos que virtudes.

No falta tampoco música en directo que este año la pondrán a lo largo de los días los grupos Vinila Von Bismark, Love of Lesbian, Wagon Cookin´, Sex Museum, The Blows y Edwin Moses…Pero para buena música la que presenta el joven Jonás Trueba, hijo y sobrino de dos titanes del cine español, que ha bebido desde la cuna pequeños sorbos de talento. Él debuta como director con Todas las canciones hablan de mí, que se estrenará en las salas el día 10 del próximo mes y donde Oriol Vila y Bárbara Lennie nos traen un film lleno de encanto y desencanto a la par, de drama y comedia, de un volver a empezar… Ese parece ser el sabor que nos traen estos nuevos cineastas y este festival tildado de indie, que con obras como las presentadas por los franceses Gustave de Kervern y Benoît Delépine o la del mejicano Pedro González-Rubio traen historias de una constante e insaciable búsqueda de la felicidad y autocomplacencia a la vez, de insatisfacción, sacando la esencia de la cruda realidad…