Esta es una de esas películas que con el doblaje pierden todo su sentido. Algo parecido a lo que pasaba con Vicky, Cristina, Barcelona; la esencia de los personajes está en la diferencia cultural e idiomática. Dicho esto, es una de las sorpresas españolas de la temporada. David Pinillos dirige un filme exquisito en la introspección, con un Unax Ugalde merecidamente protagonista.
Es una historia íntima, cercana, empática y con un punto desgarrador, que se desarrolla en los fogones de un prestigioso restaurante de Zurich. Ugalde, que interpreta a Daniel, es un talentoso cocinero español que encuentra aquí la oportunidad de su vida dejando atrás cuanto tenía. La interpretación magistral del reparto, en el que también destaca su, digamos, amante esporádica, Hanna (Nora Tschirner), logra transmitir la historia de fondo sin ninguna complicación, humana y capaz de emocionar sin empalagar.
Queda dicho, una sorpresa que merece ser vista y que deja un muy buen sabor de boca. Bon appètit.





